Los japoneses adoptaron la palabra francesa animé, cuyo significado es vivo o animado, para referirse a los dibujos animados de la televisión. La enorme difusión de los dibujos japoneses en la televisión occidental en la década de los setenta popularizó la palabra animé como modo de referirse únicamente al dibujo animado japonés.

Demostración del tipo de dibujo anime (Fuente: Gen Tokyo)
Demostración del tipo de dibujo anime (Fuente: Gen Tokyo)

El dibujo anime, que sería un manga adaptado a serie de televisión, se caracteriza por unos personajes excéntricos, de exageradas acciones que, por lo general, deben realizar alguna misión. Aunque, al tratarse de dibujos animados, se pueda pensar que el anime está destinado al público infantil, nada más lejos de la realidad; existen múltiples géneros cuyos temas, mezcla de comedia, drama, terror, crítica social…se enfocan a diferentes tipos de público.

 

La historia del anime está muy relacionada con la del manga (series y películas animes se basan en mangas de éxito). Aunque el anime actual tubo sus orígenes en la segunda mitad del siglo XX, hay que remontarnos a principios del citado siglo para buscar sus antecedentes.

Los orígenes

Primera escena de animación japonesa (Fuente: Anime.stackexchange)
Primera escena de animación japonesa (Fuente: Anime.stackexchange)

En 1907, se realiza Katsudo Shashin, con una duración de tres segundos, son las primeras escenas de animación japonesa. Posteriormente, la compañía Tenkatsu encarga, en 1916, a un dibujante de manga llamado Oten Shimokara la realización de una película; consiguió realizar Mukuzo Imokawa y el guardián de la entrada, considerada la primera película de animación japonesa, estrenada un año más tarde.

 

Por otro lado, Seitaro Kitayama, pintor interesado en las películas de animación extranjeras, presenta un proyecto a la compañía Nikkatsu; en 1917 se estrena Saru Kani Gassen (La batalla del mono y el cangrejo), basada en un cuento tradicional japonés. Sumikazu Kouchi, a su vez, recibe, en el año 1917, el encargo de la compañía Kobayashi Shokai de realizar una película con un samurái como protagonista que se llamó Hanawa Hekonai, Meito no maki (Hekonai Hanawa y su nueva espada). Aunque no se conservan sus películas, Shimokara, Kitayama y Kouchi fueron los pioneros del cine de animación japonés. 

En la década de los treinta, la animación comienza a ser una alternativa del cuento. Hasta entonces, las películas se hacen mediante la fotografía de recortes de dibujos como Tsuki no miya no Oujo-sama (La reina del castillo de la Luna), de 1934; a partir de aquí, hace su aparición el celuloide, Mori no yosei (El hada del bosque), de 1935, fue comparada con los cortos de Walt Disney. La relación entre el manga y el anime queda establecida definitivamente con Norakuro, de 1934, adaptación de una tira cómica del mismo nombre. Tendremos que llegar al año 1945 para encontrar el primer anime largometraje llamado Momotaro y los valientes guerreros del mar. 

 

Tras la segunda guerra mundial, Japón queda ocupado por los americanos quienes pretendieron cambiar la mentalidad de un país muy tradicional; los cineastas se vieron obligados a la realización de cortos de arte, de fábulas tipo Disney (quedaron prohibidas las fábulas japonesas) o a adaptar cuentos de otros países. La primera película anime en color, estrenada en 1958, fue Hakujaden (Panda y la Serpiente Mágica), en un intento de imitar el cine de Walt Disney. Más tarde, Ozamu Tezuka rompe con el diseño predefinido de los personajes y realiza numerosas modificaciones: alarga las piernas, agranda los ojos… Es, en este momento, cuando nace el anime moderno.

 

Tezuka realiza la primera serie de animación, en 1963, llevando a la pantalla un manga, escrito desde 1952 hasta 1968: Tesuwan Atom (Astro Boy); se trata de una serie de ciencia-ficción futurista donde conviven humanos y robots, con entregas semanales de 30 minutos de duración y exportada a otros países, su éxito fue considerable.

La cumbre del anime

De los Apeninos a los Andes, perteneciente al boom del anime (Fuente: Taringa)
De los Apeninos a los Andes, perteneciente al boom del anime (Fuente: Taringa)

El gran boom del anime tiene lugar en la década de los setenta. Aunque hubo numerosas series de carácter educativo, que estaban basadas en la literatura de Occidente y que han sido conocidas en el mundo entero, como De los Apeninos a los Andes, Heidi…, las series por las que el anime japonés adquirió una fama y repercusión mundiales fueron aquellas sobre enormes robots que venían a destruir la tierra, orígenes del género mecha. Entre las más destacadas se pueden nombrar Mazinger Z, Space Battleship Yamato, Gundam… Mención aparte merece el caso de Doraemon, uno de los animes de mayor éxito de la historia, tanto es así que desde el comienzo de su emisión en Japón, en 1973, nunca ha dejado de retransmitirse por televisión.

 

Los años ochenta suponen los años dorados del anime gracias a la aparición de los reproductores de vídeo domésticos. De esta forma se crean los OVA (Original Video Animation), que son extras de series animes disponibles únicamente en cinta de vídeo, nunca a través del cine o televisión. Esto dispara la cantidad de títulos producidos y, con ello, la competencia, lo que logra un aumento de la calidad. El primer OVA realizado en 1983 fue Dallos; a partir e aquí, cabe hacer mención de series como Dragon Ball, Sailor Moon, Los Caballeros del Zodiaco, Campeones: Oliver y Benji, Mi vecino Totoro y Candy, Candy, entre otros.

Pokemon, uno de los animes más conocidos de los noventa (Fuente: 3djuegos)
Pokemon, uno de los animes más conocidos de los noventa (Fuente: 3djuegos)

En los noventa se tiende a producir un menor número de títulos, se trata de buscar más la calidad que la cantidad. Es la época de grandes producciones entre las que destacan Pokemon, Akira, Ghost in the Shell, Dragon Ball GT

 

En el siglo XXI el anime disfruta del terreno que, durante las décadas anteriores, han preparado series de éxito. Además, los otakus, aficionados a la animación japonesa, han tenido una gran repercusión en la expansión del mismo. Series como Naruto, One Piece, Death Note…han sido traducidas y distribuidas por el mundo entero; además, en Occidente ha surgido, en los últimos años, gracias a la cultura otaku, grupos de fans que, en muchos casos, traducen y distribuyen series y mangas por internet, lo que origina que numerosas series ya tengan cierto renombre antes de ser distribuidas oficialmente por las distribuidoras. Como curiosidad decir que hay casos en los que, series creadas directamente para anime, han sido, con posterioridad, convertidas en manga como es el caso de Hellgirl.